
Los días se resisten a dejar algo provechoso que poder contar, mi cabeza ,cada vez mas, se encuentra a muchos kilómetros de aquí y el verano comienza a hacer estragos en mis ya escasas horas de sueño, pero bueno si he resistido casi treinta y un años así creo que podré seguir aguantando. Estos últimos días he vuelto a frecuentar un hospital, no para mi por suerte para mi, claro. Cada vez me gustan menos esos sitios, los hospitales son sitios de sentimientos polarizados en un muy corto espacio. En una habitación puedes ver la peor de las tristezas y la mas profunda de las desesperanzas en los rostros de familiares que acaban de perder a alguien o que saben que están pasando sus ultimas horas con alguien a quien realmente quieren y justo en la habitación de al lado o incluso en la cama de al lado puedes encontrar otras personas con la mayor de las alegrías en sus caras al conocer la noticia de que el peligro pasó. Los hospitales son símbolos de cómo hemos ido desprendiéndonos de lo que nos es incomodo, la mayoría de las veces la muerte nos llega en un entorno aséptico que no deja mucho lugar a las emociones. Creo que tengo que dejar de ver los partidos de la selección o acabare escribiendo odas al frío nicho que nunca me verá.
En otro orden de cosas a partir de hoy he decidido que en lugar de poner chorromil canciones en el reproductor este, pondré solo una y ya la iré cambiando. Esta canción de Placebo (Placiiiiiiiibo, querido Miguel), es uno de mis himnos vitales ¿Qué quieres que le haga si me identifico con su letra, creo que realmente a todos nos llega el momento en que necesitamos a alguien que nos proteja de nuestros deseos y de lo que nos apetezca hacer. Es una canción llena de desazón, de angustia por el paso de los años y por como la soledad va ganando terreno día a día. Disfrutadla.


4 Comments:
Me encanta esa canción. Llevaba cantándola todo el día cuando me he metido en tu blog. Esperaba esa horrible duermevela otra vez, y cuando ha empezado a sonar me he sorprendido de lo bien que canto en mi mente. Y sí, los hospitales son sitios horribles, y a pesar de eso, parece que existe un pacto tácito por el que en cuanto pisas uno, tienes que adoptar el mismo gesto de cotidianidad que tienen todos los que ya están dentro.
Ver los partidos de la selección, el debate sobre el estado de la nación o cualquier pelicula del Peliculón de Antena 3 puede provocar ganas de pensar en la muerte, querido David.
Los hospitales son horribles, si. Pero menos mal que existen. Si todo el mundo fuera como yo nos moririamos todos de un ataque de tos, porque nadie se haría médico. Eso de hurgar demasiado en el cuerpo humano es un tanto antinatural, pero el hombre dejó hace mucho tiempo de ir en la misma onda que la naturaleza.
Y ¿por que suelto estos rollos? Lo ignoro.
Ah! Para solidarizarme con vos, yo tambien me siento más viejo y más solo cada día. Si quieres escuchar cosillas tristes de verdad, pon en el e-mule: NICK DRAKE y verás que bueno.
Es una recomendación de amigo, o sea, que despues de bajartelo no va a ser una mierda. Te lo garantiza Miguel.
A pasarlo bien.
En el Corte Ingles no sabrían apreciar las esencias y matices, jajaja!!!!
Somos humildes, David. Con que le gustemos a 10 personas en el mundo me conformo...
Los hospitales son sitios peculiares... dependiendo de a lo que uno vaya, se convierten en una cosa u otra. He dormido en hospitales, he estado ingresada en hospitales y he estado de paso durante unas horas en hospitales. En ninguno de los casos he sentido que aquello fuera un lugar en el que se albergan sentimientos agradables, excepto el de la esperanza de que la estancia allí termine pronto. Hoy no me siento bien, he vuelto a notar ese abandono de la mano de Dios que me provoca desidia. Las comparaciones son odiosas, pero casi siempre son inevitables, y en esta ocasión, casi justificadas. No me salgo de una para meterme en otra. Anda y que me den por culo.
Publicar un comentario en la entrada
Links to this post:
Crear un enlace
<< Home